18 mar. 2012

¿Qué hijos le vamos a dejar a este mundo?

Leopoldo Abadía (Zaragoza, 1933), Profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual


Leopoldo Abadía (autor de "La crisis Ninja") dice en su artículo:

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados". Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.

En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que a mí me hace tanta gracia: "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?" Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?" Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido:

"¡¿y a mí qué me importa?!"

Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco. Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo mejos, 64. Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho. Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron: 1. La guerra civil española 2. La segunda guerra mundial 3. Las dos bombas atómicas 4. Corea 5. Vietnam 6. Los Balcanes 7. Afganistán 8. Irak 9. Internet 10. Globalización Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro.

¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía. Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en un futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo. A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales. Lo que por ahí se llama "buena gente". Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: 
que sepan distinguir el bien del mal, 
que no digan que todo vale,
que piensen en los demás,
que sena generosos...
En esos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran. Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo. A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar.

Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es tan fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en  lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si sale mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas esas cosas. Pero lo fundamental es lo otro: los padres.

Ya sé que todos tienen mucho trabajo,
que las cosas ya no son como antes,
que el padre y la madre llegan cansados a casa,
que mientras llegan, los hijos ven la tele basura,
que lo de la libertad es lo que se lleva,
que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.

Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

Leopoldo Abadía.

P.D.
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuendo era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

3 comentarios:

  1. Una cosa no treu l'altra, ens podem centrar en la seva educació, en fer-los millor persones i alhora escarrassar-nos per deixar-los un món millor, intentar ser coherents i no generar tanta porqueria perquè heretin un món en mínimes condicions, no? No m'ha agradat gens quan diu "I a mi que me importa!" "Toma, ya!!" vaig pensar, el pasotisme és el que menys necessitem, si que hem de canviar de mentalitat i hàbits per tractar amb respecte i estima el lloc on vivim! Hem de donar-los la millor educació i això inclou transmetre'ls la consciènca medioambiental, una cosa va lligada amb l'altra!

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  2. El fet d'educar-los per ser millors persones crec que ja assegura un món millor. I el "a mi què m'importa" crec que va en el sentit que ell s'ocupa dels seus fills i aquests fills són els que s'han d'ocupar dels néts.
    Jo el que penso, és que hem de procurar aixecar uns nens autosuficients i per això no els hem de solucionar la vida, com erròniament molta gent creu. No llogo un pis, sinó el compro per que quedi pels fills... no, els fills que s'espavilin quan els arribi el moment. Jo ja procuraré que estiguin preparats per a que puguin espavilar-se... i si no, estaré al seu costat.

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