Si mi madre viese las primeras fotos se horrorizaría, estoy segura. Niño + cuchillo (al igual que niño + vidrio) son dos conceptos incompatibles para ella.
Pero si mirase las últimas, seguro que estaría encantada, jejeje.
Siempre nos ha costado que Nur comiese verdura... incluso de bebé, si conseguía que comiese dos cucharadas, ya podía darme por satisfecha. Nunca le he forzado a comerlas, siempre he pensado que si en casa se come de todo, llegará el momento que él también lo hará. La única verdura que siempre le ha gustado son los guisantes; así que entre eso y la fruta, de la que es un gran devorador, va obteniendo sus vitaminas.
También le gusta ayudar en la cocina... cuando le apetece, por supuesto. Y como lo que él cocina, suele probarlo, ¡pues que cocine!... ya estaré yo pendiente que vaya con cuidado para que no se corte y para que no se queme.
Ayer hicimos crema de verduras, con cebolla, zanahorias, calabacín y patata. Él se encargó de cortar las zanahorias y de ir añadiendo los ingredientes a la olla, remover y agregar agua también.
Las que tenéis hijos a los que les cuesta comer verduras seguro que comprendéis mi felicidad al verlo comérselas.








